Reseña: Reservoir Dogs

 

En 1992 hacía su debut un joven cineasta llamado Quentin Tarantino cuya opera prima llevaría por título "Reservoir Dogs", película que narra la historia de seis ladrones que son contratados por un jefe criminal para robar un banco, pero las cosas no salen según lo planeado, provocando una serie de sospechas que pondrá en jaque a sus protagonistas.

Pese a contar con un presupuesto limitado, el director puso en práctica su talento delante de la cámara, para entregar un filme cuya estructura narrativa y estilo fue toda una revolución en los años 90, consolidando al cine de autor en la industria hollywoodense.

Desde la escena inicial, Tarantino hace gala de una de sus grandes virtudes como director al humanizar a sus personajes. El grupo de asaltantes es presentado desayunando como si de una reunión casual se tratara y teniendo una conversación sobre el significado de la canción "Like a Virgin" de Madonna, algo completamente inesperado en una cinta de atracos bancarios.  

Con este giro de tuerca Tarantino modifica la imagen que comúnmente se tenía de los mafiosos poniéndolos en una situación en la que cualquiera civil podría estar, haciendo que el espectador vea a estos sujetos desde otra perspectiva, mostrando que hay más capas en su interior que simplemente ser un montón de criminales.

El nacimiento de un estilo

Tras un comienzo relajado, el ritmo adquiere un tono frenético donde varios elementos característicos del cineasta harán su debut: una trama no lineal contada en capítulos, el uso de la violencia, además del manejo de la cámara donde por momentos fungirá como un personaje más, siguiendo a los personajes como si el espectador estuviera presente.

El uso de personajes para contar la historia es otro elemento característico que Tarantino empleará en sus futuras películas y que aquí funciona para comprender lo que está sucediendo en pantalla sin la necesidad explícita de mostrarlo, el ejemplo perfecto de esta premisa es el robo del banco, que como se mencionó antes, nunca se muestra, solo se hace mención de lo fallido que fue y de la sospecha latente de que hay un soplón en el grupo.

Por medio de “Flashbacks”, Tarantino narra el pasado de los personajes y cómo fueron contratados para asestar el robo al banco, pero sin dejar de lado el misterio que rodea al robo fallido provocando que la tensión entre los miembros vaya creciendo hasta el punto de amenazar con matarse entre ellos.

Pasamos ahora a hablar del grupo de maleantes que nos tendrán a la expectativa siendo estos: Señor Blanco (Harvey Keitel), Señor Naranja (Tim Roth), Señor Rubio (Michael Madsen) y al Señor Rosa (Steve Buscemi), cada uno fungirá un rol dentro de la historia, en la búsqueda de encontrar al infiltrado.

Por un lado Blanco es un ladrón veterano pero con cierto comportamiento paternal para ayudar a sus compañeros en peligro, evidenciando este aspecto en su relación Naranja quien más adelante se revela como el policía infiltrado que debe hacer lo imposible para ganarse la confianza del resto de mafiosos, el desquiciado Señor Rubio cuyo carisma y psicopatía regalan una de las escenas más perturbadoras del cine y el Señor Rosa el más cínico y oportunista del equipo, pero a la vez el más centrado en cumplir con su trabajo.

De todos estos actores, Michael Madsen merece una mención especial, ya que ejemplifica el talento innato de Tarantino a la hora de elegir a sus actores, Madsen hasta ese momento una figura no muy conocida quedó inmortalizado con su icónico baile mientras tortura a un policía al ritmo de “Stuck in the Middle With You”.

Escena cuanto menos inquietante que hasta la propia cámara se hace a un lado para no ver como Rubio se deleita cortándole la oreja al policía y de seguro se preguntarán ¿Era necesario ese nivel de violencia?

En palabras del propio Quentin "sabes que estás viendo una película porque hay violencia y ésta afecta al público de una forma tremenda" y vaya que tiene razón, pero desde un vista cinematográfico, esta técnica del director tiene como propósito que el espectador distinga entre la realidad y la ficción, donde su representación exagerada de violencia es un recordatorio a la audiencia que está viendo una película y que no tiene que ser un reflejo exacto de la realidad.

Volviendo a nuestro grupo de malhechores, las cosas se complican cuando Naranja le dispara a Rubio antes de que este mate al policía mutilado, acción noble, pero que será su sentencia ya que a continuación el jefe llega y revela que Naranja era el infiltrado, lo que provoca un triángulo mortal donde todos los mafiosos mueren, salvo Rosa que sobrevive y escapa con los diamantes, pero es detenido por la policía, mientras que Blanco llora para después matar Naranja y de inmediato es acribillado por la policía.

Es así como Reservoir Dogs sentaría las bases para el resto de la carrera del bueno de Quentin, con una premisa sencilla pero la forma en que es contada, los escenarios, el desarrollo de sus personajes, su dirección de actores, hacen de esta obra una de las más memorables del cine de gánsteres y el punto de partida para que más directores independientes tuvieran su oportunidad dentro de la industria del cine.

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