Cuando hablamos de un universo compartido, hacemos
referencias a un conjunto de películas interconectadas que se desarrollan en el
mismo tiempo y cuyos personajes y eventos interactúan y repercuten entre sí. Este
término fue popularizado en 2008 cuando Marvel Studios estreno Iron Man, sin
saber que se convertiría en la primera piedra de un ambicioso proyecto que años
más tarde ha generado ganancias multimillonarias.
Detrás de este lucrativo éxito se pueden
encontrar muchas razones: una de ellas al menos en las primeras etapas, fue apostar
y respetar por la visión de un director, Jon Favreau, el cual tenía muy claras
las ideas a la hora de construir una historia y darle personalidad a un
personaje que en ese momento era desconocido para la mayoría como Tony Stark.
En años posteriores la compañía seguiría
buscando nuevos talentos que aporten ideas frescas a las producciones, pero con
unas directrices muy claras en la gran mayoría de sus películas que si bien
fueron un éxito en su momento, en años recientes han visto agotada su
credibilidad.
Una de las instrucción más clara y que han
sido tema recurrente en los debates, ha sido la de mantener un tono que sea
apto para todo público, con escenas de humor que por momentos cortan la tensión
de un climax que en el papel demanda más seriedad.
Eso sumado al poco trasfondo que se le da a
los villanos, son algunos de los puntos débiles que la compañía ha tenido en
sus inicios, siendo pocos los antagonistas que han quedado en la mente del
colectivo por tener un objetivo claro que lo impulse a cometer sus acciones.
Pero quizás la queja más común que han tenido
los directores que han trabajo en Marvel ha sido limitar su participación a la
hora de realizar el corte final de las películas, llegando incluso a cambiar
escenas por considerarlas muy violentas o dramáticas para su público meta.
Del otro lado de la moneda y tras años turbulentos marcados por la
desorganización, DC Studios lanzó este este año los primeros proyectos del universo
creado por James Gunn, viejo conocido de Marvel por su trilogía de Guardines de
la Galaxia y que ahora funge como el encargado de la creación y gestión de este
nuevo intento de DC por llevar a sus personajes a la gran pantalla.
Desde su nombramiento en octubre de 2022 Gunn aseguró que cada director tendría la
libertad creativa de hacer la película o serie acorde a la visión individual de
cada uno. Esto dentro de un universo compartido es de destacar, porque a pesar
de que las películas transcurran en una misma época no quiere decir que todas
tengan que tener el mismo tono.
El darle prioridad a diversos enfoques permite a su vez que la fórmula logre
perdurar con más tiempo y no se tenga la sensación de estancamiento o miedo a
salir de una zona de confort.
En el caso de Gunn, es conocido por un estilo de humor irreverente, pero
con la gran virtud de escribir personajes secundarios y dotarlos de un carisma
y personalidad que logran conectar con la audiencia. Siendo que sus historias se
enfocan en un de grupos de inadaptados sociales que se ven obligados a trabajar
en equipo y es a través de estas relaciones que van creciendo y encuentran la
redención a sus conflictos internos.
Entre sus producciones estrenadas este 2025, se encuentran Superman y la
segunda temporada de Peacemaker, ambos son polos opuestos por donde se mire,
por un lado la nueva película del Hombre de Acero trajo de nuevo esa sensación
de esperanza y bondad que se había perdido en los últimos años.
Del otro extremo Peacemaker ofrece humor negro, acción desenfrenada y una
dosis de violencia que para algunos sería muy explícita, pero sin perder el
enfoque de desarrollar a su protagonista, Christopher Smith, que pasó de ser
visto como un asesino sin escrúpulos a un hombre con traumas que busca redimirse
y añorar la sensación de formar parte de una familia.
A pesar de contar con el mismo director, Gunn tenía muy claro que cada
personaje tiene su propio estilo y características, pero que no por eso les
impedía coexistir en un mismo entorno y es esa frescura lo que ha derivado en
este buen arranque para DC Studios.
¡Ojo! Que esto no quiere decir que a Marvel le sea imposible de
implementar, ya dio indicios de querer enmendar errores del pasado, primero con
la decisión de priorizar la calidad y no la cantidad al reducir el número de
películas y series, más aún si tomamos como ejemplo el estreno de la nueva
película de los 4 Fantásticos.
¿Por qué esta cinta es un motiva de esperanza?, sencillo, la libertad que
se le dio a su director Matt Shakman, de contar los orígenes de la familia
fantástica sin depender de lo visto en otras producciones y de que la historia
se desarrolle en un universo diferente al principal (616), renovó las
expectativas de los fans, donde luego de mucho tiempo pudieron ver una película
con una estética y propuesta diferente a lo que venían acostumbrado.
Eso sin contar además con la lealtad de su público que los ha acompañado
desde el ya lejano 2008 y que ha estado a su lado tanto en los bueno como en lo
malo y que ven tanto en Avengers Doomsday como en Secret Wars la oportunidad de
un nuevo comienzo, renovar energías y seguir disfrutando por mucho tiempo de
sus personajes favoritos.
Así como en el pasado respetaron la visión de directores como el propio James
Gunn, John Favreau, Ryan Coogler, los hermanos Russo, todavía están a tiempo de
resolverlo, tienen espejo de los 4F y con la saga mutante en el horizonte,
queda un porvenir más que prometedor. Kevin Feige sabe lo que tiene que hacer, ama
el material original y si alguien puede enderezar el rumbo es él.
Por el lado de DC quizás aún sea pronto para vaticinar un futuro
exitoso, pero lo visto en este primer año y el resto de proyectos anunciados, más la camada de directores y
guionistas entusiasmados por sumarse al universo encabezado por James Gunn,
podemos hablar del renacimiento que DC tanto había esperado y que sus fans
podrán ahora disfrutar.

0 Comentarios