Reseña: Por un Puñado de Dólares


 

Corría el año de 1964 cuando en Italia se estrenaba una película que supondría la punta de lanza para una de las mayores estrellas que ha visto Hollywood en su historia, así como de un director que sería el responsable de revolucionar el género Western para siempre, dirigida por Sergio Leone y protagonizada por un joven Clint Eastwood, llegaba “Por un Puñado de Dólares”.

La historia presenta por primera vez al “hombre sin nombre”, un forastero que un día llega  al pueblo mexicano de San Miguel y se ve involucrado en una lucha de poder entre el sheriff local y tres hermanos, contrario a lo que se podría pensar nuestro protagonista en lugar de intentar frenar la lucha, buscar sacar el mayor beneficio para sí mismo trabajando en secreto para ambas partes, sin importar quién sea el vencedor.

Este concepto era una declaración de intenciones por parte del director, que buscaba darle un giro radical a lo que era el Western hasta ese momento, en lugar de ver al típico héroe llegando para liberar al pueblo oprimido, vemos a un hombre que es capaz de presenciar como un padre y su hijo están siendo amenazados a punta de pistola sin siquiera inmutarse.

A este subgénero se le conocería peyorativamente como “Spaghetti Western”, el cual se caracteriza por tener presupuestos inferiores a las películas norteamericanas, pero cuya principal diferencia es el uso de personajes de moral altamente cuestionable y de una violencia explícita.

El término nació originalmente como una burla de los estadounidenses al cine italiano, ya que consideraban absurdo que una producción extranjera pudiera retratar fielmente un género de raíces americanas, sin embargo esta expresión ganaría su debido respeto con el paso de los años, con posteriores producciones. 

Rompió el molde



Sobre el personaje de Eastwood es curioso como originalmente el actor no era la primera opción de Leone para encarnar al misterioso pistolero, en un principio se contempló a figuras como Henry Fonda, Charles Bronson, James Coburn o Richard Harrison, sin embargo, todos rechazaron el papel por diversos factores, ya sea por temas de presupuesto o porque odiaron el guion.

Pero lejos de desmoronarse, Leone apostó por Eastwood y no se equivocó, fue tanto el compromiso de Clint que él mismo se involucró en la concepción de su personaje, desde el sombrero, la mirada penetrante, sus cigarros cortos y por supuesto su icónico poncho que lo acompañaría en todas las películas en las que trabajó con Leone.

Si hablamos de figuras inmortales no podía quedarse atrás Ennio Morricone, compositor que pasaría a ser conocido como un colaborador frecuente de Leone en sus películas de westerns y de otras obras que lo consolidarían como uno de los mejores compositores de la historia.

Para esta película Morricone utilizó por una serie de elementos que a la postre serían característicos del Spaghetti Western como lo son el uso de silbidos, trompetas, guitarras, además de resaltar los sonidos explosivos en las escenas de disparos.

La polémica tampoco podría faltar como en cualquier producción y es que Leone se inspiró en el clásico de Akira Kurosakwa “Yojimbo”, al momento de escribir “Por un puñado de dólares”, en el caso de Kurosawa la historia presenta a un samurái que un día llega a un pueblo dominado por dos bandas rivales, que luego de ver las habilidades del guerrero buscarán contratar sus servicios, sin ir más lejos el director japonés demandó a la producción italiana y obtuvo ganancias por la distribución internacional.

Pero volviendo a la cinta, uno de sus puntos fuertes es sin duda la puesta en escena que Leone utiliza a la hora de presentar los escenarios. Ejemplo de ello se ve en los duelos que involucran a Eastwood con los malhechores que asechan en los alrededores y tienen como elemento en común, la dilatación del tiempo, algo que sería un sello registrado del director romano. 

Con el propósito de que el espectador sienta la misma tensión que los personajes experimentan en pantalla, Leone construye el clímax a fuego lento con otro de sus elementos distintivos, el cruce de miradas.

Lejos de ver un duelo frenético y cargado de explosiones, el director apuesta por desarrollar la tensión entre los pistoleros durante varios minutos apoyado con la música de Morricone, hasta que finalmente uno de ellos realiza el tiro fatal, siendo este caso victorioso el personaje de Eastwood, que durante toda la película es rodeado por un aura de misterio no solo por su pasado, sino por la finalidad de sus intenciones.

Quedando en segundo plano su interés por el dinero, al tomar partido cuando una familia inocente se encuentra involucrada en medio del conflicto y decide intervenir. Esta dualidad del personaje lo nutre de más matices que al inicio de la película parecía tener, eso sí, sin perder su determinación de aniquilar a quien sea que se cruce en su camino.

En conclusión Por un Puñado de Dólares, pasaría a la historia no solo por abrir las puertas del estrellato a tres de sus pilares como lo son Eastwood, Leone y Morricone, sino que sería considerada como el primer Spaghetti Western de la historia, que tendría la valentía de mostrar un lado del salvaje oeste como no se había visto hasta ese momento.

El mundo como es sabido va más allá de ser blanco y negro, existen tonalidades de grises donde las acciones que en ocasiones pueden ser cuestionadas guardan motivos ocultos, sean o no del agrado de muchos, es ese apego a la realidad, lo que nos recuerda la clase de mundo en el que vivimos y hasta donde un pistolero cínico y orgulloso, puede ser a ojos de otras personas el héroe de su historia. 

 

 

 

 

 












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