Reseña: Psicosis

 


Hablar de Alfred Hitchcock, no solo es hablar de uno de los mejores directores de la historia del cine, sino de un maestro en todo el sentido de la palabra, de un género en concreto: el suspenso. Del aclamado director han surgido clásicos que dejaron huella en la industria, pero hay uno en particular que revolucionaria el terror y que a día de hoy sigue sorprendiendo, tanto por su dirección como por su aterradores mensaje, me estoy refiriendo a Psicosis.

Esta película de 1960 producida y dirigida por el propio Hitchcock, contó con la participación de Anthony Perkins  y  Janet Leigh en los papeles estelares y narra la historia de Marion Crane (Leigh) una mujer que luego de robarle 40, 000 dólares a su jefe, escapa de la policía pero que durante su huida termina pasando la noche en un motel dirigido por un joven llamado Norman Bates (Perkins), cuya personalidad tímida oculta un oscuro secreto.

Para comprenderla hay que contextualizar sobre cómo se percibía el terror entre los 50 y los 60, el cual estaba relegado a producciones de bajo presupuesto con entes sobrenaturales o monstruos del espacio, debido a las restricciones en Estados Unidos, las cuales prohibían entre otras cosas, el uso excesivo de violencia en obras cinematográficas.

Pero todo ello cambio cuando Hitchcock entró en escena y se propuso hacer una cinta que explorara el lado más siniestro del ser humano, exponiéndolo como nunca antes se había visto. Psicosis podría perfectamente entenderse como una película con dos tramas diferentes dentro de una misma película, con la primera mitad enfocada en el escape de Marion.

Mientras que en la segunda parte adoptando un tono más de Thriller psicológico, donde el espectador sabe que se ha cometido un homicidio y quien ha sido el responsable. Al tener más información que los personajes, se percibe una tensión y suspenso cuando los investigadores van en busca de Marion decididos a descubrir la verdad, pero con la incertidumbre de que hará Norman cuando se vea acorralado.

Nace una nueva clase de asesino



Este dominio de las emociones por parte de del director es algo que utiliza en toda su filmografía, donde el espectador sabe de antemano que hay o que habrá una situación de peligro, pero que los protagonistas en la historia desconocen.

Pero quien se roba las miradas es Norman Bates, de apariencia frágil e inofensiva, Hitchcock crearía un nuevo tipo de asesino que el futuro sería conocido como “slasher”, individuos cuya principal característica reside en asesinar usando armas afiladas como cuchillos o cualquier objeto afilado y por su uso de violencia gráfica.

En el caso de Norman, los motivos que le llevan a  cometer tan terrible crimen, van más allá del simple deseo de matar, pero ya hablaré de eso un poco más adelante. Ahora quiero centrarme en la escena que consolidó a Psicosis como una de las obras maestras del terror, la escena en la ducha.

Referenciada hasta la saciedad en la cultura general, el homicidio de Marion pasó a la historia por una serie de factores, entre los que se encuentran la valentía del director por eliminar a su protagonista cuando aún quedaba metraje por mostrar, diferenciadora de otras películas de la época y abriendo un nuevo escenario, tanto para el público como para los personajes.

Otro factor clave es la puesta en escena, a pesar de nunca ver explícitamente como el cuchillo atraviesa la piel de Marion, la rapidez de los cortes, la sombra misteriosa del asesino y la música del compositor Bernard Herrmann hicieron de esta escena una maestría en lenguaje cinematográfico por perpetrar hasta ese momento lo que parecía impensable, la seguridad doméstica.

¿Quién se iba a imaginar ser asesinado en su propio baño? De ahí el impacto de la escena, la muerte de Marion no fue causada por alguna especie de monstruo o fenómeno sobrenatural, vino de una forma cruda dejando en evidencia que la maldad podría estar presente en cualquier lado.

Retomemos ahora al personaje de Norman, como mencione antes sus motivaciones vienen marcadas por la figura de su madre, sí así como lo escuchan, ese es otro de los giros de tuerca de Hitchcock, transformar una figura cálida y segura como la causa principal de su perturbada mente.

Resulta que en su juventud, Norman asesinó a su madre y amante, porque sentía que le estaban arrebatando la atención de su progenitora, incapaz de aceptar el hecho de su muerte decidió “entregar” parte de su vida a ella, causándole una doble personalidad que constantemente está en conflicto cada vez que Bates siente atracción por una mujer.

Ese interés por mostrar el lado oscuro del ser humano, es una de las razones por las que esta película me parece fascinante, en vez de optar por una apuesta segura y continuar la línea con la que se manejaban el terror en aquella época, el director opta por darle al público un duro golpe de realidad, al demostrarle que en este mundo no hay nada más aterrador que una mente trastornada capaz de hacer lo que sea y donde sea, incluso en los lugares menos pensados.

Decía el propio Hitchcock que no le interesaba mucho el argumento o sus personajes, pero sí los actos que cometían. Lo que le importaba era la puesta en escena, la combinación de imágenes y sonidos capaces de resonar en la mente de los espectadores, provocando emociones nunca antes sentidas, rompiendo con la idea de seguridad que se tenía del hogar.

Suena como si estuviéramos en presencia de un maestro de la manipulación, capaz de confundirnos, de aterrarnos, incluso de llegar a empatizar con un asesino, pero también de un director que ha entendido como pocos lo compleja y aterradora que puede ser la mente humana.

 

 




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